sábado, 19 de febrero de 2011

La mano

Joaquín amputó su mano porque ya no le gustaba, era para él inservible y hasta cierto punto innecesaria, se la cortó en la guillotina por pecado de grosero, le hizo una señal a la reina ofendiéndola con un solo dedo. Él, bien, ya no tenía mano pero aún así estaba contento. Sin embargo con el tiempo descubriría que su otra mano era importante, con una hacía los quehaceres y con otra quería rascarse.
Así que una vez fue a una tienda y se compró un garfio como el del pirata, estaba feliz con aquel gancho hasta que se hizo una desgracia: le dio comezón en un ojo y el pobre ojo salió volando. Así que regresó a la tienda con la idea de cambiarla y se compró una mano de hierro que en la muñeca apretaba, pero se enojó con el tendero cuando se enteró de su precio y quiso darle un golpe leve y le tiro los dientecitos. Pero como el problema fue su comezón se fue a comprar una manita de plástico.
Chisthian Gardher

1 comentario:

  1. Una narración muy interesante, fluida y con mucho contenido y finalmente tiene una solución.

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